La solución integra generación solar, almacenamiento BESS, monitoreo en tiempo real y un modelo financiero que evita el CAPEX directo. Un caso presentado por SGS Skyclope reportó un 23% de ahorro energético y 90% de suministro renovable
Paneles solares para generar durante el día, baterías para trasladar esa energía hacia la noche y datos en tiempo real para decidir cuándo producir, almacenar o consumir. Esa combinación está detrás de la solución con que SGS Skyclope busca llevar la gestión energética minera más allá de la simple incorporación de fuentes renovables.
La compañía presentó el caso de una operación minera en Chile donde integró 10 MWp de generación solar con un sistema BESS de 40 MWh, manteniendo generación diésel como respaldo operacional. Según los resultados entregados por SGS Skyclope, el sistema permitió alcanzar un suministro 90% renovable y reducir en 23% los costos energéticos.
La innovación no está únicamente en cada una de esas tecnologías por separado. El modelo apunta a coordinarlas como un mismo sistema: aprovechar la disponibilidad solar durante el día, almacenar excedentes, utilizarlos cuando desaparece la radiación y sumar información operacional para ajustar el consumo.
De generar energía a decidir cómo utilizarla
Ese cambio es particularmente relevante para operaciones intensivas en energía. En el caso presentado, la faena registraba un gasto anual de US$2,63 millones en diésel, combustible cuya participación disminuye al incorporar generación renovable respaldada por almacenamiento.
“Hoy no basta con incorporar generación renovable. El desafío es gestionar la energía de manera inteligente: saber cuándo producirla, cuándo almacenarla y cuándo utilizarla”, explicó Carlos Angulo, gerente de negocio solar de SGS Skyclope.
El ejecutivo añade que en industrias como la minería esa capacidad puede repercutir directamente en costos, continuidad operacional y objetivos de descarbonización.
La fórmula se inserta en un cambio más amplio que ya comienza a observarse en el sector industrial. Los sistemas BESS están redefiniendo la gestión energética en Chile, al permitir que empresas intensivas en consumo dejen de tratar la energía únicamente como una variable externa y comiencen a administrarla según horarios, costos y requerimientos operacionales.
Los datos entran en la ecuación
La tercera pieza es menos visible que los paneles o las baterías. SGS Skyclope identifica una brecha que denomina “ceguera de datos”: una operación puede conocer cuánta energía consume en total, pero no necesariamente disponer del nivel de información necesario para detectar ineficiencias o costos ocultos.
La solución incorpora monitoreo y análisis en tiempo real para hacer visibles esas desviaciones, optimizar perfiles de consumo y utilizar la información al momento de tomar decisiones sobre generación, almacenamiento y contratación energética.
Es precisamente la integración de esos datos con generación y almacenamiento la que modifica la lógica del sistema. El objetivo deja de ser únicamente producir electricidad renovable y pasa a determinar cuándo resulta más eficiente generarla, almacenarla y utilizarla dentro del proceso productivo.
La tecnología avanza además con rapidez en el país. Durante 2026, Chile llegó a 16 proyectos BESS en fase de pruebas que sumaban más de 2.200 MW, con Antofagasta concentrando la mayor potencia y reforzando el peso que comienza a adquirir el almacenamiento en zonas donde conviven generación renovable y grandes consumidores industriales.
Innovación también en el financiamiento
La propuesta incorpora una cuarta dimensión. El proyecto presentado por SGS requirió US$12,6 millones de CAPEX, pero la inversión no fue asumida directamente por la compañía minera.
Según los antecedentes entregados por SGS Skyclope, el capital fue aportado por un fondo de inversión mediante un modelo ESCO y un contrato de compra de energía de largo plazo. Bajo las proyecciones del proyecto, esta estructura permitiría obtener un ahorro neto anual de US$605.000 y superar los US$6,5 millones acumulados en diez años.
La compañía también proyecta impactos sobre el consumo de combustibles y las emisiones. La operación utiliza actualmente cerca de 3 millones de litros de diésel anuales y, bajo un escenario de suministro 90% renovable, SGS estima que podrían desplazarse aproximadamente 2,7 millones de litros y evitarse unas 7.236 toneladas de CO₂ cada año. Estas últimas cifras corresponden a estimaciones del escenario proyectado y no a reducciones ya materializadas.
“La transición energética debe ser sostenible, pero también competitiva. Integrar generación renovable, almacenamiento, datos y modelos de financiamiento permite abordar ambas dimensiones y transformar la energía en una variable estratégica para el negocio”, sostuvo Angulo.
La experiencia presentada por SGS Skyclope pone así el foco en una nueva capa de innovación energética para la minería. Solar y BESS aportan la infraestructura; los datos permiten administrarla y el modelo financiero busca facilitar su adopción.
La diferencia está precisamente en esa integración. Más que incorporar una tecnología aislada, la propuesta busca que generación, almacenamiento, consumo e inversión operen bajo una misma lógica, llevando la energía desde un costo difícil de intervenir hacia una variable que puede ser gestionada con mayor precisión.

