El informe de Cochilco 2025–2034 anticipa que Chile logrará su mayor nivel de producción de cobre en 2033, con 6,06 millones de toneladas, tras un período de baja hacia 2030 y posterior recuperación por nuevos proyectos.
Chile alcanzaría un peak de producción de 6,06 millones de toneladas de cobre fino en 2033, de acuerdo al informe “Proyección de la Producción de Cobre en Chile. Periodo 2025–2034”, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco). Este nivel estaría asociado a la materialización de proyectos de reposición de capacidad productiva, junto con la entrada en operación de nuevos proyectos y desarrollos greenfield.
La proyección permite sostener los niveles productivos hacia el final del horizonte de análisis, siempre que se concreten oportunamente las inversiones incluidas en la actual cartera minera. El estudio advierte que la ejecución de estos proyectos es un factor clave para mitigar el decaimiento productivo proyectado, especialmente desde 2027 en adelante.
El documento plantea que los plazos propios de la industria condicionan los resultados en el corto plazo. En ese contexto, el informe señal que “No obstante, los plazos de maduración propios de la industria minera implican que, incluso bajo escenarios favorables, persiste un rezago temporal entre la decisión de inversión y su impacto productivo; lo que limita la capacidad de la cartera actual para revertir caídas en el corto plazo y refuerza la necesidad de avanzar en iniciativas de reposición, expansión y nuevos desarrollos”.
Evolución productiva del cobre en tres tramos
Cochilco divide la proyección productiva en tres períodos. En el primer tramo, entre 2025 y 2027, se espera un aumento de la producción nacional, alcanzando un máximo cercano a 5,97 millones de toneladas en 2027. Este crecimiento estaría impulsado por la entrada en régimen y consolidación productiva de proyectos que comenzaron a operar en los últimos años.
La expansión inicial se explica por proyectos que ya se encuentran en fase de operación o ajuste productivo, lo que permite compensar parcialmente la pérdida de producción en faenas maduras.
En el segundo tramo, entre 2027 y 2030, se proyecta una disminución de la producción nacional. Esta caída estaría explicada principalmente por el decaimiento natural de las leyes minerales en operaciones de gran escala que concentran gran parte de la producción del país.
El nivel mínimo se alcanzaría en 2030, con alrededor de 5,43 millones de toneladas de cobre fino, marcando el punto más bajo del período analizado.
Finalmente, entre 2030 y 2034, se proyecta una recuperación gradual de la producción, asociada a proyectos de reposición de capacidad productiva y al ingreso de nuevos proyectos y desarrollos greenfield.
Esta fase permitiría sostener los niveles de producción nacional hacia el final del período de proyección, alcanzando el máximo estimado en 2033 con 6,06 millones de toneladas.
Distribución regional de la producción proyectada
La proyección regional para el período 2025–2034 muestra que la Región de Antofagasta se mantiene como el principal polo productivo del país, concentrando más de la mitad de la producción nacional durante todo el período analizado.
Su participación relativa disminuiría gradualmente, desde 58% en 2025 a 51% en 2034, lo que refleja tanto el agotamiento progresivo de yacimientos maduros como el mayor aporte relativo de otras regiones.
En ese contexto, se observa un aumento en la participación de las regiones de Tarapacá y Atacama, especialmente desde la segunda mitad del período. Este incremento se asocia al ingreso de nuevos proyectos, iniciativas de reposición de capacidad productiva y desarrollo de infraestructura habilitante.
La incorporación de plantas desaladoras y sistemas de impulsión ha permitido reducir restricciones históricas, principalmente vinculadas al acceso al agua y a la energía, facilitando la viabilidad de nuevos desarrollos mineros.
Por su parte, las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins mantienen participaciones relativamente estables a lo largo del período de proyección. Las variaciones proyectadas son acotadas y responden principalmente a ajustes operacionales y continuidad de operaciones existentes.
La distribución regional de la producción no presenta cambios estructurales relevantes, manteniéndose la concentración productiva en el norte del país, con ajustes graduales según la maduración de proyectos y la entrada de nuevas iniciativas.

