El proyecto aurífero avanza en evaluación ambiental mientras Kinross prepara capacidades locales para una eventual construcción, con foco en empleo, estándares de contratación y encadenamiento productivo para que empresas regionales puedan integrarse a su cadena de valor
Atacama podría transformarse en uno de los ejes centrales de Kinross a escala global. La compañía proyecta que la región llegue a representar cerca de la mitad de su producción mundial de oro en los próximos años, y Lobo-Marte aparece como una pieza clave de esa estrategia.
Con esa perspectiva, la minera presentó los alcances del proyecto ante empresas proveedoras, socios de CORPROA y autoridades regionales. El encuentro permitió abordar los estándares que exigirá la compañía, el cronograma ambiental y las oportunidades que podría abrir una futura etapa de construcción.
“Estamos comprometidos con Atacama y apostamos a que la región sea cerca de la mitad de la producción de Kinross global en los próximos años”, sostuvo Max Combes, vicepresidente de Crecimiento Estratégico de Kinross Chile.
Proveedores y empleo local
La presentación se produce mientras el proyecto avanza en su tramitación. El ingreso de Lobo-Marte al SEIA se realizó con una estimación de US$1.500 millones, mientras que la actualización corporativa de Kinross elevó posteriormente el CAPEX inicial a US$1.800 millones.
La dimensión laboral es uno de los principales desafíos. Según los antecedentes expuestos en la actividad, Lobo-Marte podría requerir cerca de 3.500 trabajadores durante el peak de construcción y generar alrededor de 2.000 puestos directos e indirectos durante su operación.
“Proyectos como Lobo-Marte nos ayudan a la recuperación de la economía local, trayendo certidumbre a la región y dinamizando nuestro ecosistema industrial-empresarial”, afirmó Juan José Ronsecco, presidente de CORPROA. El dirigente agregó que “el desafío es que nuestros jóvenes cuenten con las capacidades necesarias y los empleos realmente se queden acá”.
La preparación de proveedores y trabajadores se conecta con una agenda que ya impulsa el Cluster Minero de Atacama para fortalecer capital humano y empresas locales, buscando que una mayor proporción de la actividad generada por nuevos proyectos permanezca dentro de la región.
La próxima apuesta aurífera de Kinross
Lobo-Marte contempla una capacidad de procesamiento de 35.000 toneladas por día y el documento presentado señala una vida operacional de 16 años. Su Estudio de Impacto Ambiental fue ingresado durante 2026 y permanece en evaluación.
Para Miguel Vargas, gobernador de Atacama, el desafío es convertir esa inversión en actividad económica regional. “Hay que promover las inversiones, porque éstas son las que nos llevarán a generar trabajo, encadenamiento productivo y nos llevarán al desarrollo de otras actividades productivas”, planteó.
La presentación ante CORPROA anticipa así una etapa decisiva: preparar desde ahora a las empresas y trabajadores que podrían participar si Lobo-Marte supera su evaluación y avanza hacia construcción. La escala de la inversión abre la oportunidad; la capacidad regional determinará cuánto de ella logra quedarse efectivamente en Atacama.

