El programa Energía para Emprendedores supera los 900 graduados y cerca de $1.100 millones movilizados. Durante 2025, los negocios participantes aumentaron sus ventas más de 50% promedio y generaron 163 nuevos empleos en 18 comunas del país
El impacto más reciente de Energía para Emprendedores de Colbún se refleja en la evolución de los negocios que participaron durante 2025. Ese año, la iniciativa apoyó a 474 emprendedores de 18 comunas, movilizó $151 millones en recursos públicos y privados y registró un aumento superior al 50% promedio en las ventas de los proyectos acompañados, junto con la creación de 163 nuevos empleos.
El programa llega así a sus 15 años de trayectoria, período en el que ha graduado a más de 900 emprendedores y movilizado cerca de $1.100 millones en fondos públicos y privados. Su objetivo ha sido fortalecer negocios locales en comunas relacionadas con las operaciones de la compañía, combinando formación con acompañamiento especializado y acceso a financiamiento.
Parte de ese trabajo se articula a través de los Centros de Emprendimiento Colbún (CEC). El primero abrió en Coronel en 2011 y posteriormente el modelo se extendió a Santa Bárbara, en la Región del Biobío, y Taltal, en Antofagasta. La formación aborda modelos de negocio, innovación, marketing, comercialización, contabilidad y postulación a fondos concursables.
Del emprendimiento a nuevas oportunidades comerciales
En Taltal, ese trabajo ha comenzado a avanzar hacia una relación más directa entre los pequeños negocios y la actividad productiva del territorio. Una experiencia reciente reunió a mipymes locales con compañías proveedoras ligadas a minería, energía y servicios industriales, una articulación abordada en Taltal fortalece su ecosistema emprendedor con nuevas alianzas ligadas a minería y energía. La iniciativa abrió espacios para contactos comerciales y nuevas relaciones entre empresas locales y la cadena de proveedores regional.
Úrsula Weber, gerente de Comunidades de Colbún, explicó que “nuestro foco es lograr que el desarrollo de proyectos de infraestructura energética se convierta también en una oportunidad de desarrollo local. Y para avanzar en ese propósito, es muy relevante entregar herramientas a los emprendedores que le permitan generar nuevas fuentes de ingreso y posibilidades de empleo en los territorios”.
Durante 2026, la compañía proyecta apoyar a más de 300 emprendedores en comunas de Antofagasta, Atacama, Valparaíso, O’Higgins, Maule y Biobío. La nueva etapa considera 487 horas de capacitación especializada, más de $100 millones en fondos de capital semilla y acompañamiento para acceder a instrumentos públicos de financiamiento.
La formalización aparece como otro de los resultados del proceso. Durante 2025, 23 emprendimientos avanzaron en esa dirección, entre ellos Arcillas Valle de los Chacayes, negocio de cosmética artesanal natural desarrollado en San Esteban, Región de Valparaíso.
Su fundador, Gustavo Urtubia, señaló que “este programa me ayudó a desarrollar mi espacio de trabajo, realizar análisis de laboratorio y adquirir conocimientos que necesitaba para hacer crecer mi emprendimiento. Gracias a eso hoy puedo dar el siguiente paso, que es formalizar mi negocio”.
Mujeres concentran más del 80% de la participación
La trayectoria del programa también muestra una marcada presencia femenina. Más del 80% de sus participantes son mujeres, quienes acceden a herramientas de gestión, comercialización, financiamiento y formalización orientadas a fortalecer sus negocios y ampliar sus posibilidades de crecimiento.
La experiencia de Coronel muestra cómo esa participación se ha traducido en procesos de formación y acceso a capital semilla. La edición 2025 culminó con 31 emprendedores graduados y un programa que incorporó capacitación, mentorías y herramientas para fortalecer proyectos locales, con un fuerte protagonismo femenino,
El desafío de escalar desde los territorios
La siguiente etapa abre una interrogante distinta para el programa: cuánto de ese fortalecimiento inicial puede convertirse en relaciones comerciales permanentes para los emprendimientos una vez terminados los ciclos de capacitación y financiamiento. La experiencia desarrollada en Taltal, acercando oferta local y demanda de empresas vinculadas a minería y energía, muestra una posible línea de evolución.
Si ese vínculo logra profundizarse y extenderse hacia otros territorios, el emprendimiento local podría avanzar desde el apoyo inicial hacia una participación más estable en cadenas productivas de mayor escala. Allí estará uno de los desafíos de los próximos años: convertir las capacidades instaladas en negocios capaces de sostenerse, crecer y encontrar nuevos mercados desde sus propias regiones.

